Como era practicada originalmente en las Américas, la agricultura de corte y cobertura consistía en la limpia (corta o roza) de parcelas en el bosque, la siembra de cultivos en el mantillo resultante, antes o después de la corta, y, en lugar de hacer una quema, utilizar la descomposición de los residuos como una fuente de nutrientes. Los principios que guían a los sistemas de corte y cobertura alrededor del mundo aportan valiosas lecciones para aquellos interesados en una agricultura verdaderamente sostenible que sea sana para el ambiente. La degradación y destrucción de los frágiles ecosistemas del trópico, son preocupaciones importantes en la actualidad. Young (1991) notó que las laderas pronunciadas y tierras altas comprenden el 48 % del área total de los Andes; el 78 % del área total de América Central y el 67 % del área total de los países Caribeños seleccionados (República Dominicana, Haití, Jamaica y Puerto Rico). Los principios utilizados en sistemas de corte y cobertura pueden aportar su mayor contribución en estas áreas frágiles.
Generalmente se acepta que los agricultores de roza y quema, queman con el objeto de obtener nutrientes de las cenizas producidas por la quema. Jordan (1988) estuvo de acuerdo con esta aseveración pero, de estudios realizados cerca de San Carlos, Venezuela en un bosque pluvial Amazónico, concluyó que: "son los residuos cortados y sin quemar, en descomposición sobre el suelo, los que parecen sostener la fertilidad del suelo a través del ciclo de cultivo de tres años, después que las cenizas se han disuelto." Este descubrimiento sugiere el valor potencial de los nutrientes provistos por el material cortado en descomposición, en agroecosistemas tropicales.
Varias otras descripciones del sistema de corte y
cobertura (o tapado) fueron citadas por Patiño, no sólo
para el caso de Colombia sino también de Panamá y Costa
Rica.
Numerosos autores han descrito o registrado la presencia del sistema de corte y cobertura en el Chocó: Archer (1937), Anon (1982), Ceron Solarte (1986), Eder (1963), Gamble (1967), Lotero Villa (1977), Patiño (1956, 1962, 1965), Roberts et al. (1957), Torres de Arauz (1966), Valencia-C. (1983) y West (1957).
Robert C. West (1957) realizó un excelente estudio entre 1951 y 1954 bajo los auspicios de la oficina de Investigación Naval, Washington, D.C. La región que describió se extiende entre 1deg. y 8deg. de latitud norte y comprende las tierras bajas de la costa Pacífica desde Darién en Panamá, pasando por la Provincia de Chocó en Colombia, hasta la provincia de Esmeraldas en Ecuador. La región es una de las más lluviosas del mundo, con una precipitación media anual que alcanza de 3 a 10 metros. La humedad relativa usualmente está en el rango de 80 a 95 %. La mayor parte del área está cubierta por bosque lluvioso tropical. Quibdó, ubicada en la provincia de Chocó, Colombia, recibe más de 10 metros de lluvia anual. Durante una visita que realicé a Buenaventura en 1954 durante la estación seca, los días eran claros brillantes y claros, pero una fuerte lluvia cayó durante toda la noche. West (1957) describió el sistema de corte y cobertura de la siguiente forma:
La región de Chocó sólo cuenta con una escasa población indígena ya que, según West, el 85 % de los habitantes son descendientes de los esclavos negros traídos al área por los españoles en los siglos diecisiete y dieciocho para trabajar en las minas de oro. La población negra ha perdido la mayor parte de su herencia Africana y ha adoptado las formas de vida indígenas y españolas y muchos practican la agricultura de corte y cobertura de las poblaciones indígenas nativas. La corta de la vegetación para una parcela de corte y cobertura de la población negra en el Chocó, era un asunto comunitario o un tipo de "minga", con una línea de diez o quince hombres o mujeres trabajando juntos para cortar el monte con sus machetes. La minga es un grupo de trabajo cooperativo y era común entre grupos indígenas andinos, pero no entre los indígenas del Chocó. West (1957) escribió:
Una raza primitiva de maíz, denominada chococito o maíz indio, especialmente adaptada al sistema de corte y cobertura, es plantada comúnmente en Ecuador, Colombia y Panamá, según Patiño (1956, 1962). Patiño (1962) hizo observaciones acerca del sistema de corte y cobertura y el maíz chococito en la región de las tierras bajas del Pacífico desde 1945 hasta 1955, en estudios realizados bajos los auspicios de la Fundación Rockefeller y el Consejo Nacional de Investigaciones de los Estados Unidos de Norteamérica (USA National Research Council). El notó que chococito es distribuido al voleo - no sembrado - en las costas Pacíficas de Panamá, a lo largo de la costa Colombiana y el las provincias de Esmeraldas y Pichincha en Ecuador. Esta raza de maíz crecía desde el nivel del mar hasta casi 1700 msnm. Sin embargo, en las mayores elevaciones es plantado con espeque en lugar de al voleo. Patiño notó que se encontraban pocas referencias correspondientes al sistema de corte y cobertura y que muchos escritores, aún al describir la agricultura en el Chocó, ignoraban o pasaban por alto el sistema. Yo he tenido la misma experiencia al revisar literatura sobre Chocó. Por ejemplo, un interesante libro de W. F. Sharp (1976) titulado "Slavery on the Spanish frontier: the Colombian Chocó, 1680-1810" (Esclavitud en el frente de conquista español: el Chocó colombiano, 1680-1810) no menciona el sistema de corte y cobertura, a pesar de ser la agricultura la actividad principal de la mayoría de las personas de la región.
La mayoría de los campos de cultivo del sistema de corte y cobertura se encuentran cerca de ríos o arroyos, ya que en esta región extremadamente húmeda, el principal medio de transporte es fluvial. Patiño (1962) hizo la descripción más completa del sistema de corte y cobertura de todos los autores revisados. Describió el sistema de siembra al voleo y la corta de la vegetación. Los granos de maíz se cubrían de un manto de 5 a 50 cm de grosor, pero germinaban rápidamente atravesando el mantillo. No se daba ningún cuidado posterior al cultivo hasta cerca de la cosecha y, como escribió Patiño, después de la siembra el campo era "abandonado a su suerte". Cerca de la cosecha, el cultivo era protegido de animales y pájaros, generalmente por niños. El maíz maduraba luego de 4 a 5 meses. Las mazorcas con daños de pájaros eran consumidas inmediatamente como choclo (maíz tierno consumido antes de la madurez) y sólo se almacenaban las mazorcas sanas. West (1957) notó que las mazorcas cosechadas se colgaban de las maderas del techo de la casa de los agricultores, cerca del fuego de la cocina, donde el calor secaba completamente al maíz.
Roberts et al (1957) y Timothy et al (1963) llamaban a la raza chococito de maíz usada en el sistema de corte y cobertura, "chococeño", aunque según Patiño (1962), la raza probablemente debería denominarse chococito. Roberts et al (1957) consideraron que chococito es un producto de la hibridación de maíz con Tripsacum spp. También escribieron que chococito está confinado casi exclusivamente a las regiones húmedas de la costa Pacífica Colombiana y Ecuatoriana. Roberts et al (1957) sugirieron que chococito debe tener una "rusticidad" poco común, ya que es cultivado sin ninguna práctica cultural más que ser voleado en la maleza, la cual posteriormente se corta encima de él. Timothy et al (1963) también describieron la extensión de "chococeño" de su centro de distribución en Colombia hacia los bosques húmedos de la norteña provincia Ecuatoriana de Esmeraldas.
El antropólogo sueco Sven-Erik Isacsson (1985) describió con bastante detalle la cultura de corte y cobertura en el Chocó. El trabajó en la parte alta de la cuenca del río Atrato cerca de Quibdó, Colombia, donde llueve casi 300 días por año. Isacsson hizo la mayor parte de sus observaciones durante los cinco meses en que vivió con un grupo familiar de los indios Emberá, pero realizó otras visitas al área durante el período de 1969 a 1975. Los indígenas usaban un sistema agrícola de corte y cobertura. Isacsson notó que sus parcelas de maíz oscilaban entre 0,09 y 1,28 ha, con un tamaño promedio de 0,49. Según sus informantes, un período de descanso de dos años después de la cosecha era considerado como suficiente, aunque algunas parcelas se mantenían en descanso hasta por 15 años. A menudo se sembraban dos cultivos por año. Su cultivo principal era el maíz, del cual tenían seis tipos diferentes: maíz colorado, maíz negro, maíz negro, maíz amarillo, maíz capio amarillo (una variante del maíz amarillo con grano y olote de mayor tamaño) y maíz blanco. En el momento de la siembra un sembrador (regador), con una canasta de grano para semilla sobre su hombro, voleaba puñados de grano en el monte a ser cortado. Tres o cuatro socoladores seguían al regador cortando el monte, que consistía de pequeños árboles, enredaderas y arbustos, sobre la semilla regada. La vegetación cortada se dejaba descomponer sobre la semilla de maíz, formando un mantillo. No se hacía ninguna otra deshierba pero sí se protegía al cultivo de roedores y loros. Tras 2 o 3 meses, parte del maíz era cosechado como choclo y a los cuatro meses, maduraba el resto del maíz. El maíz se guardaba sin destusar (mazorcas cubiertas por las brácteas de la inflorescencia), en el desván de los hogares indígenas, donde el humo y el calor secaban el grano y reducían el daño provocado por insectos.
Isacsson (1985) registró 14 tipos diferentes de bananos y plátanos, cultivados en el sistema de corte y cobertura de los Emerá. El tamaño de las parcelas usadas para estos cultivos era de 0,44 ha, en promedio. Los plátanos eran, sin duda, las especies de Musa más importantes. Los cormos de plátano se espaciaban a 1,5 m y se plantaban en huecos hechos a espeque. Luego, se cortaba el monte sobre los cormos, produciéndose un mantillo en descomposición. La práctica de corte y cobertura utilizada en caña de azúcar difería de la usada para maíz y plátano en que el monte se picaba en trozos pequeños previo a la siembra de caña en huecos. En cierto período, la yuca (Manihot esculenta) fue un cultivo importante en el sistema de corte y cobertura, pero debido al daño producido especialmente por los cerdos domésticos, en el área estudiada por Isacsson se sembraba poca yuca.
Paganini (1970) describe el uso del sistema de corte y cobertura en partes de la provincia de Darién en Panamá.
Los agricultores panameños notaban que en sus parcelas sembradas en tierra cruda el ataque de insectos era mucho menor que en tierra quemada. Snedaker y Gamble (1969) también reportaron el uso de la práctica de corte y cobertura en la provincia de Darién, Panamá, y notaron que el período de descanso en Panamá variaba entre 4 y 6 años. Ellos analizaron muestras del material cortado para determinar su concentración de nutrientes minerales. Gamble et al (1967) también reportaron el uso del sistema de corte y cobertura en Panamá y Colombia.
En su libro Living Poor. A Peace Corps Chronicle, Moritz Thomsen (1969) describe su reacción negativa como voluntario del Cuerpo de Paz, al sistema de corte y cobertura. El trabajó y vivió en un pueblo de la provincia de Esmeraldas en la Costa Pacífica de Ecuador donde el sistema predominante de agricultura es el de corte y cobertura. La primera vez que observó los residuos cortados, sugirió que los agricultores locales debían quemar el metro de malezas y ramas muertas que habían cortado, en lugar de sembrar en el mantillo. Thomsen describió su reacción inicial al sistema de corte y cobertura de la siguiente manera (páginas 192-194):
Desafortunadamente, Thomsen pudo convencer a los agricultores que quemaran y luego, bajo su dirección, limpiaron 20 hectáreas de terreno e incluso consiguieron un tractor para ararlo. Debido a la sequía, fuertes lluvias, animales errantes e insectos, el maíz sembrado sobre el suelo limpio produjo un bajo rendimiento. Para controlar los insectos él escribió: "asperjamos con DDT, Aldrín, Malathion, Dipterex, Chlordano, BHC y Parathion." El tractor fue luego abandonado por ser poco práctico para el área. Aunque Thomsen, sin duda, tenía buenas intensiones, su libro provee un notable recuento de cómo las ideas sobre agricultura de las zonas templadas son, a menudo, inapropiadas para la agricultura tropical tradicional.
Eder (1963) describió el sistema tapado de un grupo indígena Noanamá del valle del Río Siguirisúa en el Chocó Colombiano. Luego de cortar la vegetación más liviana del dosel inferior del bosque, ellos distribuían las semillas o raíces en huecos preparados con un espeque. Tres a cuatro semanas después, se talaban los árboles restantes sobre la parcela. Notó que las mujeres hacían la preparación inicial y siembra de la parcela, pero los hombres talaban los árboles. Los Noanamá no usaban la "minga" o grupo de trabajo comunitario, común entre la población negra del Chocó en su sistema de corte y cobertura.
Finegan (1981) describió un sistema de corte y cobertura similar en un estudio realizado 70 km tierra adentro de Tumaco, en la cálida y húmeda costa Pacífica de Colombia en el límite con Ecuador. Sus estudios fueron en un área de tierras bajas poblada por agricultores de subsistencia de raza negra, que usaban técnicas modificadas a partir de los sistemas originales usados por la desaparecida población indígena. El área de estudio estaba entre Barbacoas, con un precipitación anual de 7,6 m y Elmira, con 3,5 m de lluvia por año. Debido a la elevada precipitación, los productores del área acostumbraban cortar la vegetación, consistente de pequeños árboles, enredaderas y arbustos, pero no podían quemarla. En su sistema de policultivo se sembraban maíz, yuca (o mandioca), caña de azúcar, frijoles, frutas, árboles para madera, tiquisque, camote (o batata), ñame y yautía.
Se identificaron cuatro niveles de plantas en las parcelas de subsistencia: nivel de suelo, segundo nivel, nivel medio y dosel superior. El nivel de suelo consistía de cultivos de altura inferior a los dos metros, como yuca, fríjol y maíz. El segundo nivel incluía plantas perennes un poco más altas, como bananos y plátanos. En el nivel medio dominaban los frutales y palmeras, pudiendo alcanzar los nueve metros o más. El dosel superior estaba compuesto por especies maderables y, ocasionalmente, árboles frutales muy altos. Después de los primeros años de cultivo, la importancia económica de los niveles inferiores disminuía por la invasión de malezas. Finegan (1981) reportó que los agricultores también usaban varias plantas como "indicadores de sitio" para determinar el grado de fertilidad del suelo, las condiciones de drenaje y la cantidad de sombra presente en un campo de roza y quema potencial. También conocían plantas que indicaban cuándo el terreno estaba listo para ser replantado.
Cerón Solarte (1986) describió el sistema de corte y cobertura de los indios Awa-Kwaiker, quienes ocupan un área entre 500 y 1500 msnm en las estribaciones de los Andes, cerca del área de bajura descrita por Finegan. El área de Awa-Kaiker se encuentra principalmente en el departamento de Nariño, en Colombia, pero también se extiende hasta el vecino Ecuador. En su sistema de corte y cobertura (o tumba y pudre) el maíz chococito es el cultivo más importante del sistema. La semilla de maíz se riega después de cortar el monte, formado por pequeños árboles y arbustos. Los árboles de mayor altura se cortan después de la germinación del maíz. Otros cultivos sembrados en este sistema son plátanos, caña de azúcar, yuca y frijoles.
Sus estudios de desarrollo agrícola en las tierras bajas de la Amazonia oriental se llevaron a cabo desde 1975 hasta 1977. El área estaba poblada básicamente por colonizadores que, posiblemente, desarrollaron el sistema de corte y cobertura con base en las prácticas de los indígenas nativos. Ellos notaron que la vegetación cortada servía de cobertura al suelo y, a medida que se descomponía, se hacían disponibles los nutrientes para las plantas cultivadas en el sistema. En el área no existe una estación seca, por lo cual el sistema era una adaptación a un ambiente húmedo sin estación seca marcada. Hiraoka y Yamamoto describieron cuatro procesos (socola, plantío, tumba y chapeo) que constituían la práctica. La socola es la roza o corta de la vegetación, constituida por pequeños árboles, enredaderas y arbustos y podía empezar en cualquier momento del año. La siembra de semillas o esquejes, llamada plantío, se llevaba a cabo 5 a 10 días después de la socola. La siguiente etapa o tumba se describió de la siguiente manera:
Si hubiera problemas de malezas, se realizarían una o dos deshierbas (chapeo) antes de la cosecha de cultivos anuales. En el área de Lago Agrio se sembraba un gran número de cultivos, e Hiraoka y Yamamoto (1987) sugirieron que los productores del área practicaban un "verdadero cultivo múltiple". Los cultivos anuales incluían arroz, maíz y camote, mientras los semiperennes eran ñames, papa mandi, plátanos, bananos y yuca (mandioca). Los perennes eran cultivos arbóreos o arbustivos como café, cacao, chonta, achiote y varias especies de cítricos. El dosel producido por los semiperennes y perennes eventualmente dominaba la parcela tras la cosecha de los cultivos anuales. Hiraoka y Yamamoto concluyeron que el sistema era apropiado tanto desde el punto de vista humano como ecológico y que era ideal para el ambiente físico y los pobladores. La mezcla de anuales, semiperennes y perennes extendía la vida de las parcelas; el dosel producido por los perennes y semiperennes protegía al suelo de la radiación solar directa; la cobertura reducía la erosión, proveía materia orgánica, disminuía la escorrentía y brindaba nutrientes a los cultivos. Este sistema de corte y cobertura aparenta ser sostenible y debería bajar las tasas de deforestación en el Amazonas, siempre que se mantenga una población estable de baja densidad.
Los Urarina, una población indígena del Amazonas en el norte de Perú, tienen un sistema agrícola interesante que puede convertirse en roza y quema o corte y cobertura (Kramer, 1977). Ellos cortaban la vegetación del sotobosque, plantaban plátanos en el mantillo y luego talaban los árboles sobre la vegetación cortada y los plátanos. A veces ellos quemaban la vegetación cortada una vez que se secaba, pero en ocasiones, si había demasiada lluvia o si no había suficiente vegetación para una buena quema, ellos no quemaban y simplemente dejaban que la vegetación cortada se descompusiera. También sembraban maíz, yuca, maní, ayote, caña de azúcar, tiquisque y camote en sus parcelas. Generalmente, las parcelas eran abandonadas luego de 2 o 3 cosechas. Su sistema también protegía efectivamente al suelo de la erosión. Kramer reportó que los Urarina consideran al sistema como más fácil y menos intensivo en mano de obra que el sistema de roza y quema convencional.
Charles Staver (comunicación personal) describió el uso de los sistemas de roza y quema y de corte y cobertura en la Cuenca del Río Guanare en Venezuela. Se sembraban tanto maíz como fríjol en el sistema. Beckerman (1987) también menciona el uso de la práctica de corte y cobertura en el Amazonas.
Wardlaw reportó que el mantenimiento de la plantación era muy sencillo y consistía de la corta de la maleza, drenaje y la eliminación de los brotes indeseados. Inicialmente, el sistema era ampliamente usado en Latinoamérica, pero en la actualidad ha sido reemplazado por un sistema más "moderno" que incluye drenaje extensivo, labranza, encalado y mantenimiento de nutrientes. Reynolds (1921) escribió:
Simmonds (1966) también describió el uso del sistema de corte y cobertura para establecer bananales:
Según Borel y Pélegrin (1951) el mismo sistema usado para establecer plantaciones en América Central era usado en Cameroons, Africa.
Los Kaluli del Orogo habitan en una región de Papua Nueva Guinea conocida como la Gran Meseta de Papua. Schiefflin (1975) describió su sistema migratorio en el cual, en lugar de cortar y quemar la vegetación antes de la siembra, plantan en la maleza primero y luego talan los árboles encima del sembradío. Los Kaluli viven en un área cubierta por un denso bosque tropical a elevaciones de 750 a 1050 msnm y con una precipitación anual de casi 500 cm. Se siembran muchos cultivos en el área, sin embargo Schiefflin escribió:
Los cultivos de ciclo corto, como banano y caña de azúcar, se siembran a mayor altura sobre la ladera del risco, mientras fruta de pan y pandanus, que toman más tiempo para madurar, se plantan más abajo. A medida que se van cosechando los diferentes cultivos, el área es abandonada para permitir que se regenere el bosque. Oficiales del Gobierno consideraban que la práctica de talar los árboles encima de los cultivos era destructiva y estimaron que esta práctica causaba la destrucción de un 40 % de los cultivos. Schiefflin y sus colaboradores encontraron que este daño ascendía a menos del 5 % y señalaron varias de las ventajas de la práctica. La maraña de árboles y el mantillo producido por la vegetación cortada protegen al suelo de las lluvias intensas de la región, la mayor parte de las cuales caen en unos pocos aguaceros fuertes. Así, se previene la erosión y la materia orgánica producida ayuda a mantener la buena estructura del suelo y la fertilidad. El ciclo de rotación de los Kaluli era de 25 a 30 años. Schiefflin concluyó que "Parece ser que los métodos de siembra de los Kaluli, aunque bastante diferentes de los de las tierras altas, producen una dieta mejor con menos trabajo mientras mantienen las características del ambiente boscoso." Schiefflin menciona otros sistemas de corte y cobertura usados por otros grupos tribales de Papua Nueva Guinea (los pueblos Etoro y Onabasulu).
El pueblo Etoro de Papua Nueva Guinea también habita en la Gran Meseta de Papua en un área con lluvia superior a los 600 cm. Kelly (1977) describe su sistema de corte y cobertura para tiquisque y banano:
Kelly notó que al talar los árboles después de plantar el tiquisque y el banano, se minimizaba el tiempo en que el suelo permanecía expuesto a las lluvias de alta intensidad comunes en la región.
Además de los sistemas discutidos, existen muchos otros que utilizan los principios del corte y cobertura. Por ejemplo, el sistema de fríjol tapado común en Costa Rica y otras áreas de América Central es un antiguo sistema de corte y cobertura (Araya y González, 1987). La poda periódica de poró (Erythrina poeppigiana), un árbol usado para la sombra de café en América Latina, constituye un sistema de corte y cobertura (Russo y Budowski, 1986). La corta de fríjol de abono y la siembra de maíz o sorgo en el mantillo resultante es otra práctica de corte y cobertura que está cobrando cada vez mayor importancia en México y América Central (Flores, 1989). También existe una abundante literatura sobre el, recientemente desarrollado sistema de cultivo en callejones (alley cropping), el cual es también, esencialmente, un sistema de corte y cobertura (Kang et al, 1984). Los sistemas de poda o descopado de árboles en que se produce un mantillo significativo, también son sistemas de corte y cobertura. Un estudio de los principios en que se basan los sistemas de corte y cobertura tradicionales o nativos podría brindar lecciones importantes para mejorar la sostenibilidad y productividad de la agricultura en países en desarrollo.
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