Sistemas de Corte y Cobertura:
Los Olvidados Agroecosistemas Sostenibles del Trópico


H. David Thurston
Department of Plant Pathology
Cornell University
Ithaca, NY 14853


N. de la T.: "Slash/mulch systems" en el original en inglés; en algunos países se utiliza el término "tapado" para referirse a este tipo de sistemas, aunque esta denominación es más difundida para el caso de fríjol.




Introducción


Existe una extensa literatura sobre los diversos sistemas de roza y quema utilizados a través de las zonas tropicales. Por ejemplo Conklin (1961), en su amplia revisión sobre sistemas de cultivo migratorios, cita más de 1200 referencias de sistemas de roza y quema, pero sólo dos referencias de sistemas de corte y cobertura. Peters y Neuenschwander (1988) escribieron recientemente un libro completo sobre sistemas de roza y quema, pero no mencionaron ningún sistema de corte y cobertura. En comparación con sistemas de roza y quema, se pueden encontrar muy pocas referencias referidas a sistemas de corte y cobertura, a pesar de que tales sistemas son probablemente mucho más importantes en los trópicos húmedos y cálidos de lo que suponen la mayoría de los especialistas. El sistema de corte y cobertura es, con frecuencia, pasado por alto o confundido con un sistema de roza y quema.

Como era practicada originalmente en las Américas, la agricultura de corte y cobertura consistía en la limpia (corta o roza) de parcelas en el bosque, la siembra de cultivos en el mantillo resultante, antes o después de la corta, y, en lugar de hacer una quema, utilizar la descomposición de los residuos como una fuente de nutrientes. Los principios que guían a los sistemas de corte y cobertura alrededor del mundo aportan valiosas lecciones para aquellos interesados en una agricultura verdaderamente sostenible que sea sana para el ambiente. La degradación y destrucción de los frágiles ecosistemas del trópico, son preocupaciones importantes en la actualidad. Young (1991) notó que las laderas pronunciadas y tierras altas comprenden el 48 % del área total de los Andes; el 78 % del área total de América Central y el 67 % del área total de los países Caribeños seleccionados (República Dominicana, Haití, Jamaica y Puerto Rico). Los principios utilizados en sistemas de corte y cobertura pueden aportar su mayor contribución en estas áreas frágiles.

Generalmente se acepta que los agricultores de roza y quema, queman con el objeto de obtener nutrientes de las cenizas producidas por la quema. Jordan (1988) estuvo de acuerdo con esta aseveración pero, de estudios realizados cerca de San Carlos, Venezuela en un bosque pluvial Amazónico, concluyó que: "son los residuos cortados y sin quemar, en descomposición sobre el suelo, los que parecen sostener la fertilidad del suelo a través del ciclo de cultivo de tres años, después que las cenizas se han disuelto." Este descubrimiento sugiere el valor potencial de los nutrientes provistos por el material cortado en descomposición, en agroecosistemas tropicales.


Sistemas Precolombinos de Corte y Cobertura


Cuando los españoles llegaron a América, los indígenas que habitaban los bosques húmedos tropicales utilizaban sistemas de corte y cobertura. En su libro Historia de la Actividad Agropecuaria en América Equinoccial Patiño (1965) cita a varios cronistas españoles que describieron el uso del sistema de corte y cobertura. En el Siglo 16, Pedro Cieza de León en su Crónica General de Perú (citado por Patiño, 1965) describió una práctica indígena en la Provincia Colombiana de Chocó: "en las laderas ellos cortan la vegetación y plantan sus raíces y otros cultivos alimenticios en ella." En 1577 Miguel Cabello de Balboa (1945) reportó una práctica de la provincia de Esmeraldas en la costa Pacífica de Ecuador: "ellos sólo riegan al voleo la semilla de maíz en las laderas y cortan la vegetación encima de ella y recogen la cosecha: cien a uno." Estas citas son, con certeza, descripciones tempranas del sistema de corte y cobertura. En 1722 Francisco Coreal (citado por Patiño, 1965) anotó que los indígenas cerca de Buenaventura usaban un sistema de corte y cobertura. En 1780 el Capitán Juan Jiménez Donozo hizo la siguiente descripción del sistema de corte y cobertura de los indígenas cercanos al Río Atrato en Colombia:

No hacen más que regarlo [el maíz] por el monte o bosque, que por la alta humedad se hace impenetrable, y luego lo talan de modo que viniendo a pudrirse las hojas y secarse las ramas le sirven de capa y nacen.

Varias otras descripciones del sistema de corte y cobertura (o tapado) fueron citadas por Patiño, no sólo para el caso de Colombia sino también de Panamá y Costa Rica.


Sistemas de Corte y Cobertura de la Costa
Pacífica de Sur y Norteamérica


La siguiente descripción fue escrita en 1801 por Francisco José de Caldas (Patiño, 1965):

En los lugares donde llueve permanentemente como es la provincia de Chocó, y toda la costa occidental del Reino, no se quema; pero la excesiva humedad combinada con un gran calor hace allí la tierra muy fecunda. Se siembra en aquellos montes sin otra operación que cortar las ramas bajas, matas y arbustos, esparciendo a un mismo tiempo el grano, después de lo cual se derriba el monte, sobre el maíz ya nacido. Los jugos que debían alimentar aquella selva refluyen y se emplean en los sembrados.

Numerosos autores han descrito o registrado la presencia del sistema de corte y cobertura en el Chocó: Archer (1937), Anon (1982), Ceron Solarte (1986), Eder (1963), Gamble (1967), Lotero Villa (1977), Patiño (1956, 1962, 1965), Roberts et al. (1957), Torres de Arauz (1966), Valencia-C. (1983) y West (1957).

Robert C. West (1957) realizó un excelente estudio entre 1951 y 1954 bajo los auspicios de la oficina de Investigación Naval, Washington, D.C. La región que describió se extiende entre 1deg. y 8deg. de latitud norte y comprende las tierras bajas de la costa Pacífica desde Darién en Panamá, pasando por la Provincia de Chocó en Colombia, hasta la provincia de Esmeraldas en Ecuador. La región es una de las más lluviosas del mundo, con una precipitación media anual que alcanza de 3 a 10 metros. La humedad relativa usualmente está en el rango de 80 a 95 %. La mayor parte del área está cubierta por bosque lluvioso tropical. Quibdó, ubicada en la provincia de Chocó, Colombia, recibe más de 10 metros de lluvia anual. Durante una visita que realicé a Buenaventura en 1954 durante la estación seca, los días eran claros brillantes y claros, pero una fuerte lluvia cayó durante toda la noche. West (1957) describió el sistema de corte y cobertura de la siguiente forma:

A través de la mayor parte de las tierras bajas del Pacífico, sin embargo, la fuerte precipitación y falta de una estación seca, impiden el uso efectivo del fuego. En cambio, ha evolucionado un sistema peculiar, que puede ser denominado cultivo de corte y cobertura, de origen posiblemente indígena. Las semillas son distribuidas al voleo y los rizomas y estacas son plantados en una parcela sin limpiar; luego la maleza es cortada; la descomposición del material vegetal cortado es muy rápido, formándose una gruesa cobertura a través de la cual los brotes de las semillas y estacas aparecen en una semana a diez días. Las malezas son sorprendentemente escasas y los cultivos crecen con rapidez, mientras el mantillo en descomposición proporciona suficiente fertilizante, aún en suelos infértiles de laderas.

La región de Chocó sólo cuenta con una escasa población indígena ya que, según West, el 85 % de los habitantes son descendientes de los esclavos negros traídos al área por los españoles en los siglos diecisiete y dieciocho para trabajar en las minas de oro. La población negra ha perdido la mayor parte de su herencia Africana y ha adoptado las formas de vida indígenas y españolas y muchos practican la agricultura de corte y cobertura de las poblaciones indígenas nativas. La corta de la vegetación para una parcela de corte y cobertura de la población negra en el Chocó, era un asunto comunitario o un tipo de "minga", con una línea de diez o quince hombres o mujeres trabajando juntos para cortar el monte con sus machetes. La minga es un grupo de trabajo cooperativo y era común entre grupos indígenas andinos, pero no entre los indígenas del Chocó. West (1957) escribió:

La minga, tal como es practicada por la población negra moderna de las tierras bajas del Pacífico, contiene muchos elementos africanos, como el canto que involucra a un cantante líder y un coro, la bebida de cerveza durante el trabajo, y festejos al final del día. Según los habitantes locales, la minga, uno de los pocos rasgos culturales africanos sobrevivientes entre los negros de las tierras bajas del Pacífico, está desapareciendo rápidamente como institución social.

Una raza primitiva de maíz, denominada chococito o maíz indio, especialmente adaptada al sistema de corte y cobertura, es plantada comúnmente en Ecuador, Colombia y Panamá, según Patiño (1956, 1962). Patiño (1962) hizo observaciones acerca del sistema de corte y cobertura y el maíz chococito en la región de las tierras bajas del Pacífico desde 1945 hasta 1955, en estudios realizados bajos los auspicios de la Fundación Rockefeller y el Consejo Nacional de Investigaciones de los Estados Unidos de Norteamérica (USA National Research Council). El notó que chococito es distribuido al voleo - no sembrado - en las costas Pacíficas de Panamá, a lo largo de la costa Colombiana y el las provincias de Esmeraldas y Pichincha en Ecuador. Esta raza de maíz crecía desde el nivel del mar hasta casi 1700 msnm. Sin embargo, en las mayores elevaciones es plantado con espeque en lugar de al voleo. Patiño notó que se encontraban pocas referencias correspondientes al sistema de corte y cobertura y que muchos escritores, aún al describir la agricultura en el Chocó, ignoraban o pasaban por alto el sistema. Yo he tenido la misma experiencia al revisar literatura sobre Chocó. Por ejemplo, un interesante libro de W. F. Sharp (1976) titulado "Slavery on the Spanish frontier: the Colombian Chocó, 1680-1810" (Esclavitud en el frente de conquista español: el Chocó colombiano, 1680-1810) no menciona el sistema de corte y cobertura, a pesar de ser la agricultura la actividad principal de la mayoría de las personas de la región.

La mayoría de los campos de cultivo del sistema de corte y cobertura se encuentran cerca de ríos o arroyos, ya que en esta región extremadamente húmeda, el principal medio de transporte es fluvial. Patiño (1962) hizo la descripción más completa del sistema de corte y cobertura de todos los autores revisados. Describió el sistema de siembra al voleo y la corta de la vegetación. Los granos de maíz se cubrían de un manto de 5 a 50 cm de grosor, pero germinaban rápidamente atravesando el mantillo. No se daba ningún cuidado posterior al cultivo hasta cerca de la cosecha y, como escribió Patiño, después de la siembra el campo era "abandonado a su suerte". Cerca de la cosecha, el cultivo era protegido de animales y pájaros, generalmente por niños. El maíz maduraba luego de 4 a 5 meses. Las mazorcas con daños de pájaros eran consumidas inmediatamente como choclo (maíz tierno consumido antes de la madurez) y sólo se almacenaban las mazorcas sanas. West (1957) notó que las mazorcas cosechadas se colgaban de las maderas del techo de la casa de los agricultores, cerca del fuego de la cocina, donde el calor secaba completamente al maíz.

Roberts et al (1957) y Timothy et al (1963) llamaban a la raza chococito de maíz usada en el sistema de corte y cobertura, "chococeño", aunque según Patiño (1962), la raza probablemente debería denominarse chococito. Roberts et al (1957) consideraron que chococito es un producto de la hibridación de maíz con Tripsacum spp. También escribieron que chococito está confinado casi exclusivamente a las regiones húmedas de la costa Pacífica Colombiana y Ecuatoriana. Roberts et al (1957) sugirieron que chococito debe tener una "rusticidad" poco común, ya que es cultivado sin ninguna práctica cultural más que ser voleado en la maleza, la cual posteriormente se corta encima de él. Timothy et al (1963) también describieron la extensión de "chococeño" de su centro de distribución en Colombia hacia los bosques húmedos de la norteña provincia Ecuatoriana de Esmeraldas.

El antropólogo sueco Sven-Erik Isacsson (1985) describió con bastante detalle la cultura de corte y cobertura en el Chocó. El trabajó en la parte alta de la cuenca del río Atrato cerca de Quibdó, Colombia, donde llueve casi 300 días por año. Isacsson hizo la mayor parte de sus observaciones durante los cinco meses en que vivió con un grupo familiar de los indios Emberá, pero realizó otras visitas al área durante el período de 1969 a 1975. Los indígenas usaban un sistema agrícola de corte y cobertura. Isacsson notó que sus parcelas de maíz oscilaban entre 0,09 y 1,28 ha, con un tamaño promedio de 0,49. Según sus informantes, un período de descanso de dos años después de la cosecha era considerado como suficiente, aunque algunas parcelas se mantenían en descanso hasta por 15 años. A menudo se sembraban dos cultivos por año. Su cultivo principal era el maíz, del cual tenían seis tipos diferentes: maíz colorado, maíz negro, maíz negro, maíz amarillo, maíz capio amarillo (una variante del maíz amarillo con grano y olote de mayor tamaño) y maíz blanco. En el momento de la siembra un sembrador (regador), con una canasta de grano para semilla sobre su hombro, voleaba puñados de grano en el monte a ser cortado. Tres o cuatro socoladores seguían al regador cortando el monte, que consistía de pequeños árboles, enredaderas y arbustos, sobre la semilla regada. La vegetación cortada se dejaba descomponer sobre la semilla de maíz, formando un mantillo. No se hacía ninguna otra deshierba pero sí se protegía al cultivo de roedores y loros. Tras 2 o 3 meses, parte del maíz era cosechado como choclo y a los cuatro meses, maduraba el resto del maíz. El maíz se guardaba sin destusar (mazorcas cubiertas por las brácteas de la inflorescencia), en el desván de los hogares indígenas, donde el humo y el calor secaban el grano y reducían el daño provocado por insectos.

Isacsson (1985) registró 14 tipos diferentes de bananos y plátanos, cultivados en el sistema de corte y cobertura de los Emerá. El tamaño de las parcelas usadas para estos cultivos era de 0,44 ha, en promedio. Los plátanos eran, sin duda, las especies de Musa más importantes. Los cormos de plátano se espaciaban a 1,5 m y se plantaban en huecos hechos a espeque. Luego, se cortaba el monte sobre los cormos, produciéndose un mantillo en descomposición. La práctica de corte y cobertura utilizada en caña de azúcar difería de la usada para maíz y plátano en que el monte se picaba en trozos pequeños previo a la siembra de caña en huecos. En cierto período, la yuca (Manihot esculenta) fue un cultivo importante en el sistema de corte y cobertura, pero debido al daño producido especialmente por los cerdos domésticos, en el área estudiada por Isacsson se sembraba poca yuca.

Paganini (1970) describe el uso del sistema de corte y cobertura en partes de la provincia de Darién en Panamá.

En ciertas partes del Darién, sin embargo, especialmente en las áreas colonizadas por refugiados colombianos o indígenas Nonameños, se practica un cultivo de "corte y cobertura". Este sistema fue reportado en primera instancia por West, como el predominante en las tierras bajas del Pacífico Colombiano. Los que practican este sistema, sin embargo, no usan este término para describir su actividad peculiar. Hablan de la siembra en tierra cruda para diferenciar al corte y cobertura de la roza y quema, al cual denominan siembra en tierra quemada.

Los agricultores panameños notaban que en sus parcelas sembradas en tierra cruda el ataque de insectos era mucho menor que en tierra quemada. Snedaker y Gamble (1969) también reportaron el uso de la práctica de corte y cobertura en la provincia de Darién, Panamá, y notaron que el período de descanso en Panamá variaba entre 4 y 6 años. Ellos analizaron muestras del material cortado para determinar su concentración de nutrientes minerales. Gamble et al (1967) también reportaron el uso del sistema de corte y cobertura en Panamá y Colombia.

En su libro Living Poor. A Peace Corps Chronicle, Moritz Thomsen (1969) describe su reacción negativa como voluntario del Cuerpo de Paz, al sistema de corte y cobertura. El trabajó y vivió en un pueblo de la provincia de Esmeraldas en la Costa Pacífica de Ecuador donde el sistema predominante de agricultura es el de corte y cobertura. La primera vez que observó los residuos cortados, sugirió que los agricultores locales debían quemar el metro de malezas y ramas muertas que habían cortado, en lugar de sembrar en el mantillo. Thomsen describió su reacción inicial al sistema de corte y cobertura de la siguiente manera (páginas 192-194):

Sobre el suelo había una capa de malezas y ramas muertas de un metro de espesor. Wai se acercó con un hacha y taló los árboles. Nuestra primera hectárea, pero qué desorden. Era la costumbre sembrar maíz en terreno así limpiado, pero parecía obvio que los rendimientos serían mínimos, y yo me negaba a permitirles hacerlo. "Tendremos que quemar primero," yo insistía, hablándoles a los socios en el campo, donde estábamos parados bajo la llovizna. "No es nuestra costumbre quemar monte mojado," me decían sarcásticamente. "Esto no es los Estados Unidos," me dijo Ramón. "Esta es la forma en que nosotros lo hacemos; usted debería tener más respeto por nuestras costumbres." "Pero esa es la única razón por la que estoy aquí," le dije, "para destruir sus locas costumbres."

Desafortunadamente, Thomsen pudo convencer a los agricultores que quemaran y luego, bajo su dirección, limpiaron 20 hectáreas de terreno e incluso consiguieron un tractor para ararlo. Debido a la sequía, fuertes lluvias, animales errantes e insectos, el maíz sembrado sobre el suelo limpio produjo un bajo rendimiento. Para controlar los insectos él escribió: "asperjamos con DDT, Aldrín, Malathion, Dipterex, Chlordano, BHC y Parathion." El tractor fue luego abandonado por ser poco práctico para el área. Aunque Thomsen, sin duda, tenía buenas intensiones, su libro provee un notable recuento de cómo las ideas sobre agricultura de las zonas templadas son, a menudo, inapropiadas para la agricultura tropical tradicional.

Eder (1963) describió el sistema tapado de un grupo indígena Noanamá del valle del Río Siguirisúa en el Chocó Colombiano. Luego de cortar la vegetación más liviana del dosel inferior del bosque, ellos distribuían las semillas o raíces en huecos preparados con un espeque. Tres a cuatro semanas después, se talaban los árboles restantes sobre la parcela. Notó que las mujeres hacían la preparación inicial y siembra de la parcela, pero los hombres talaban los árboles. Los Noanamá no usaban la "minga" o grupo de trabajo comunitario, común entre la población negra del Chocó en su sistema de corte y cobertura.

Finegan (1981) describió un sistema de corte y cobertura similar en un estudio realizado 70 km tierra adentro de Tumaco, en la cálida y húmeda costa Pacífica de Colombia en el límite con Ecuador. Sus estudios fueron en un área de tierras bajas poblada por agricultores de subsistencia de raza negra, que usaban técnicas modificadas a partir de los sistemas originales usados por la desaparecida población indígena. El área de estudio estaba entre Barbacoas, con un precipitación anual de 7,6 m y Elmira, con 3,5 m de lluvia por año. Debido a la elevada precipitación, los productores del área acostumbraban cortar la vegetación, consistente de pequeños árboles, enredaderas y arbustos, pero no podían quemarla. En su sistema de policultivo se sembraban maíz, yuca (o mandioca), caña de azúcar, frijoles, frutas, árboles para madera, tiquisque, camote (o batata), ñame y yautía.

Se identificaron cuatro niveles de plantas en las parcelas de subsistencia: nivel de suelo, segundo nivel, nivel medio y dosel superior. El nivel de suelo consistía de cultivos de altura inferior a los dos metros, como yuca, fríjol y maíz. El segundo nivel incluía plantas perennes un poco más altas, como bananos y plátanos. En el nivel medio dominaban los frutales y palmeras, pudiendo alcanzar los nueve metros o más. El dosel superior estaba compuesto por especies maderables y, ocasionalmente, árboles frutales muy altos. Después de los primeros años de cultivo, la importancia económica de los niveles inferiores disminuía por la invasión de malezas. Finegan (1981) reportó que los agricultores también usaban varias plantas como "indicadores de sitio" para determinar el grado de fertilidad del suelo, las condiciones de drenaje y la cantidad de sombra presente en un campo de roza y quema potencial. También conocían plantas que indicaban cuándo el terreno estaba listo para ser replantado.

Cerón Solarte (1986) describió el sistema de corte y cobertura de los indios Awa-Kwaiker, quienes ocupan un área entre 500 y 1500 msnm en las estribaciones de los Andes, cerca del área de bajura descrita por Finegan. El área de Awa-Kaiker se encuentra principalmente en el departamento de Nariño, en Colombia, pero también se extiende hasta el vecino Ecuador. En su sistema de corte y cobertura (o tumba y pudre) el maíz chococito es el cultivo más importante del sistema. La semilla de maíz se riega después de cortar el monte, formado por pequeños árboles y arbustos. Los árboles de mayor altura se cortan después de la germinación del maíz. Otros cultivos sembrados en este sistema son plátanos, caña de azúcar, yuca y frijoles.


Sistemas de Corte y Cobertura de la Cuenca Amazónica


Hiraoka y Yamamoto (1980) describieron el uso extendido de las prácticas de corte y cobertura en las tierras bajas del este de la Cuenca Amazónica. Escribieron:

El sistema de cultivo prevaleciente en las tierras bajas orientales de Ecuador y Colombia es una variante de la más conocida y realmente más extensiva, agricultura migratoria. La variante de corte y cobertura se distingue por el hecho de que la vegetación cortada no se quema.

Sus estudios de desarrollo agrícola en las tierras bajas de la Amazonia oriental se llevaron a cabo desde 1975 hasta 1977. El área estaba poblada básicamente por colonizadores que, posiblemente, desarrollaron el sistema de corte y cobertura con base en las prácticas de los indígenas nativos. Ellos notaron que la vegetación cortada servía de cobertura al suelo y, a medida que se descomponía, se hacían disponibles los nutrientes para las plantas cultivadas en el sistema. En el área no existe una estación seca, por lo cual el sistema era una adaptación a un ambiente húmedo sin estación seca marcada. Hiraoka y Yamamoto describieron cuatro procesos (socola, plantío, tumba y chapeo) que constituían la práctica. La socola es la roza o corta de la vegetación, constituida por pequeños árboles, enredaderas y arbustos y podía empezar en cualquier momento del año. La siembra de semillas o esquejes, llamada plantío, se llevaba a cabo 5 a 10 días después de la socola. La siguiente etapa o tumba se describió de la siguiente manera:

Cuando aparecen los brotes, la vegetación remanente con excepción de los tipos económicamente útiles, es eliminada. En la tumba, como se conoce a esta etapa, un 20 a 30 porciento de las plántulas son aplastadas o cubiertas por la vegetación talada, pero sobreviven plantas suficientes como para producir cosechas.

Si hubiera problemas de malezas, se realizarían una o dos deshierbas (chapeo) antes de la cosecha de cultivos anuales. En el área de Lago Agrio se sembraba un gran número de cultivos, e Hiraoka y Yamamoto (1987) sugirieron que los productores del área practicaban un "verdadero cultivo múltiple". Los cultivos anuales incluían arroz, maíz y camote, mientras los semiperennes eran ñames, papa mandi, plátanos, bananos y yuca (mandioca). Los perennes eran cultivos arbóreos o arbustivos como café, cacao, chonta, achiote y varias especies de cítricos. El dosel producido por los semiperennes y perennes eventualmente dominaba la parcela tras la cosecha de los cultivos anuales. Hiraoka y Yamamoto concluyeron que el sistema era apropiado tanto desde el punto de vista humano como ecológico y que era ideal para el ambiente físico y los pobladores. La mezcla de anuales, semiperennes y perennes extendía la vida de las parcelas; el dosel producido por los perennes y semiperennes protegía al suelo de la radiación solar directa; la cobertura reducía la erosión, proveía materia orgánica, disminuía la escorrentía y brindaba nutrientes a los cultivos. Este sistema de corte y cobertura aparenta ser sostenible y debería bajar las tasas de deforestación en el Amazonas, siempre que se mantenga una población estable de baja densidad.

Los Urarina, una población indígena del Amazonas en el norte de Perú, tienen un sistema agrícola interesante que puede convertirse en roza y quema o corte y cobertura (Kramer, 1977). Ellos cortaban la vegetación del sotobosque, plantaban plátanos en el mantillo y luego talaban los árboles sobre la vegetación cortada y los plátanos. A veces ellos quemaban la vegetación cortada una vez que se secaba, pero en ocasiones, si había demasiada lluvia o si no había suficiente vegetación para una buena quema, ellos no quemaban y simplemente dejaban que la vegetación cortada se descompusiera. También sembraban maíz, yuca, maní, ayote, caña de azúcar, tiquisque y camote en sus parcelas. Generalmente, las parcelas eran abandonadas luego de 2 o 3 cosechas. Su sistema también protegía efectivamente al suelo de la erosión. Kramer reportó que los Urarina consideran al sistema como más fácil y menos intensivo en mano de obra que el sistema de roza y quema convencional.

Charles Staver (comunicación personal) describió el uso de los sistemas de roza y quema y de corte y cobertura en la Cuenca del Río Guanare en Venezuela. Se sembraban tanto maíz como fríjol en el sistema. Beckerman (1987) también menciona el uso de la práctica de corte y cobertura en el Amazonas.


Sistemas de Corte y Cobertura Usados para Establecer
Plantaciones de Banano en los Trópicos


Reynolds (1921, 1927) describieron el sistema que usaban inicialmente las compañías bananeras para establecer nuevas plantaciones en América Central y Sur y en el Caribe. Se talaron grandes áreas de bosques para plantar bananos. Aunque dio pocos detalles, Wardlaw (1929, 1961) describió la misma práctica en lo que él denominó el sistema "extensivo". El sistema usado era, básicamente, uno de corte y cobertura. En 1961 Wardlaw escribió:

La maleza bajo el bosque se corta para permitir marcar los surcos con estacas y los huecos de siembra, de 37 cm de diámetro y 37 cm de profundidad, se cavan a distancias regulares. Los cormos ("banano semilla") son plantados y luego se tala el bosque. Tras dos o tres meses, las plantas jóvenes de banano empiezan a aparecer a través de la masa enredada de troncos, ramas y ramitas. A medida que el crecimiento de las plantas de banano y la descomposición de los residuos del bosque ocurren con velocidad sorprendente bajo las condiciones prevalecientes de alta temperatura y humedad, muy pronto, con una chapea periódica del crecimiento secundario especialmente alrededor de las plantas jóvenes, surge un bananal ordenado y se pueden obtener racimos de fruta antes de un año.

Wardlaw reportó que el mantenimiento de la plantación era muy sencillo y consistía de la corta de la maleza, drenaje y la eliminación de los brotes indeseados. Inicialmente, el sistema era ampliamente usado en Latinoamérica, pero en la actualidad ha sido reemplazado por un sistema más "moderno" que incluye drenaje extensivo, labranza, encalado y mantenimiento de nutrientes. Reynolds (1921) escribió:

La enorme cantidad de troncos, ramas, hojas y basura cubre el suelo como un mantillo y, en lugar de ser destructivo, en realidad establece las condiciones más favorables posibles para el crecimiento de las plantas de banano. La atmósfera cálida y húmeda y la abundancia de organismos fungosos y bacterianos, hacen que los árboles talados se descompongan con gran rapidez. Las ramitas y hojas se pudren velozmente, adicionando humus al suelo.

Simmonds (1966) también describió el uso del sistema de corte y cobertura para establecer bananales:

Así, en América Central, cuando se establece una plantación comercial de bananos a partir de un bosque, la tierra es medida, chapeada, marcada y luego plantada con bananos; tan pronto como se hayan plantado los cormos pero antes de que aparezcan los brotes sobre el suelo, se talan los árboles más grandes del bosque. De ahí en adelante, el único tratamiento es la poda periódica de las ramas que interfieren con el crecimiento del banano.

Según Borel y Pélegrin (1951) el mismo sistema usado para establecer plantaciones en América Central era usado en Cameroons, Africa.


Sistemas de Corte y Cobertura de Asia


Se encontraron pocas referencias en la literatura con respecto a la ocurrencia de sistemas de corte y cobertura en Asia. Conklin (1961) citó a Maas (1902) al describir una práctica de corte y cobertura en Mentawei, Indonesia asociada con la producción de tiquisque. La práctica ha sido reportada varias veces en Papua Nueva Guinea, de acuerdo con Vasey (1992). Clarke (1966) reportó que tanto los pobladores de la cuenca del Nduimba como la población Kompai, usaban prácticas de roza y quema y de corte y cobertura en Nueva Guinea.

Los Kaluli del Orogo habitan en una región de Papua Nueva Guinea conocida como la Gran Meseta de Papua. Schiefflin (1975) describió su sistema migratorio en el cual, en lugar de cortar y quemar la vegetación antes de la siembra, plantan en la maleza primero y luego talan los árboles encima del sembradío. Los Kaluli viven en un área cubierta por un denso bosque tropical a elevaciones de 750 a 1050 msnm y con una precipitación anual de casi 500 cm. Se siembran muchos cultivos en el área, sin embargo Schiefflin escribió:

Se cultivan bananos, fruta de pan y pandanus (Pandanus spp) en las laderas de los cerros y son plantados de forma opuesta a la pendiente. La gente primero corta la maleza bajo el bosque y luego planta tallos (esquejes) obtenidos de viejos huertos, con un espeque. Luego, tras cuatro o cinco días, cuando el cultivo ha "pegado", grupos de hombres talan el bosque encima del cultivo y se dejan los despojos enredados sin más intervención. Las plantas pronto encuentran el camino para salir entre los troncos y el huerto crece normalmente.

Los cultivos de ciclo corto, como banano y caña de azúcar, se siembran a mayor altura sobre la ladera del risco, mientras fruta de pan y pandanus, que toman más tiempo para madurar, se plantan más abajo. A medida que se van cosechando los diferentes cultivos, el área es abandonada para permitir que se regenere el bosque. Oficiales del Gobierno consideraban que la práctica de talar los árboles encima de los cultivos era destructiva y estimaron que esta práctica causaba la destrucción de un 40 % de los cultivos. Schiefflin y sus colaboradores encontraron que este daño ascendía a menos del 5 % y señalaron varias de las ventajas de la práctica. La maraña de árboles y el mantillo producido por la vegetación cortada protegen al suelo de las lluvias intensas de la región, la mayor parte de las cuales caen en unos pocos aguaceros fuertes. Así, se previene la erosión y la materia orgánica producida ayuda a mantener la buena estructura del suelo y la fertilidad. El ciclo de rotación de los Kaluli era de 25 a 30 años. Schiefflin concluyó que "Parece ser que los métodos de siembra de los Kaluli, aunque bastante diferentes de los de las tierras altas, producen una dieta mejor con menos trabajo mientras mantienen las características del ambiente boscoso." Schiefflin menciona otros sistemas de corte y cobertura usados por otros grupos tribales de Papua Nueva Guinea (los pueblos Etoro y Onabasulu).

El pueblo Etoro de Papua Nueva Guinea también habita en la Gran Meseta de Papua en un área con lluvia superior a los 600 cm. Kelly (1977) describe su sistema de corte y cobertura para tiquisque y banano:

En los huertos de tiquisque y banano, no se hace ningún esfuerzo por apilar la maleza ni por limpiar de residuos a la mayor parte del huerto. Los árboles más grandes son talados primero para formar una red de troncos que mantiene a la mayor parte de la madera por encima del suelo y así previene daños a los cultivos. Los árboles restantes son talados transversalmente a estos troncos de forma irregular y se dejan sin recortar. La apariencia general del huerto es la de una sección del bosque recientemente afectada por un tornado. Las hojas y ramas pequeñas se descomponen, liberando gradualmente los nutrientes y el tiquisque y los bananos crecen a través de los deshechos.

Kelly notó que al talar los árboles después de plantar el tiquisque y el banano, se minimizaba el tiempo en que el suelo permanecía expuesto a las lluvias de alta intensidad comunes en la región.


Conclusiones


Un elemento clave que hace a los sistemas de corte y cobertura productivos y sostenibles, es su producción de mantillo. Las prácticas de uso de mantillos en el trópico fueron revisadas por Lal (1975) y Sánchez (1976). Nair (1984) analizó su uso en sistemas agroforestales. Uno de los mayores problemas con el uso de estas coberturas muertas es que se requieren grandes cantidades de material y, salvo que se usen los residuos de cultivos producidos en el mismo sitio, se debe traer material de otras fuentes, por fuera de la parcela. Una ventaja importante de lo sistemas de corte y cobertura es que el material para la cobertura es producido in situ. La cobertura o mantillo produce una serie de beneficios. Wilson y Akapa (1983) escribieron: "Las coberturas también disminuyen la evaporación de la humedad del suelo, aumentan la tasa de infiltración, ahogan las malezas, disminuyen la temperatura del suelo y enriquecen el suelo." Los mantillos protegen a las plántulas del impacto de la lluvia, el granizo y del viento. Son especialmente importantes en áreas tropicales con elevada precipitación, ya que mejoran la absorción de agua y son importantes en la conservación de la misma. Reducen el salpique, que es un medio importante de diseminación de muchos patógenos bacteriales y fungosos. La temperatura del suelo es menor bajo mantillos en áreas tropicales cálidas. La actividad microbial beneficiosa es mayor debajo de la cobertura.

Además de los sistemas discutidos, existen muchos otros que utilizan los principios del corte y cobertura. Por ejemplo, el sistema de fríjol tapado común en Costa Rica y otras áreas de América Central es un antiguo sistema de corte y cobertura (Araya y González, 1987). La poda periódica de poró (Erythrina poeppigiana), un árbol usado para la sombra de café en América Latina, constituye un sistema de corte y cobertura (Russo y Budowski, 1986). La corta de fríjol de abono y la siembra de maíz o sorgo en el mantillo resultante es otra práctica de corte y cobertura que está cobrando cada vez mayor importancia en México y América Central (Flores, 1989). También existe una abundante literatura sobre el, recientemente desarrollado sistema de cultivo en callejones (alley cropping), el cual es también, esencialmente, un sistema de corte y cobertura (Kang et al, 1984). Los sistemas de poda o descopado de árboles en que se produce un mantillo significativo, también son sistemas de corte y cobertura. Un estudio de los principios en que se basan los sistemas de corte y cobertura tradicionales o nativos podría brindar lecciones importantes para mejorar la sostenibilidad y productividad de la agricultura en países en desarrollo.




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